"La evidencia mostrará que Michael Jackson literalmente puso su vida en manos de Conrad Murray. Esa confianza fuera de lugar le costó su vida", afirmó el fiscal David Walgren durante el alegato con el que ayer, en Los Ángeles, comenzó el juicio en contra del médico del cantante. "Lo que esperamos que demuestren las pruebas es que Conrad Murray actuó con manifiesta negligencia, negando en repetidas ocasiones una atención adecuada a su paciente", agregó Walgren. El inicio de la audiencia fue impactante, ya que el fiscal se apoyó en dos fotografías para sostener su tesis. En la primera se ve a "Jacko" el 24 de junio de 2009, ensayando para lo que iba a ser su regreso a los escenarios. Y la otra, del día siguiente, con Jackson muerto sobre una camilla de hospital. Las imágenes fueron expuestas por primera vez y causaron consternación entre los familiares que estaban en la sala y los fanáticos que esperaban en el exterior. Incluso se desató un debate entre los medios acerca de si debía publicarse.

Murray está acusado de haberle administrado a Jackson una dosis mortal de un poderoso sedante, el propofol, anestésico que Michael usaba como somnífero. Esto le habría ocasionado un paro respiratorio. La defensa de Murray argumentará que Jackson se suicidó tomando una dosis extra del fármaco cuando Murray no estaba. La Justicia busca determinar el grado de responsabilidad del médico, quien, de ser hallado culpable, pasaría cuatro años en prisión. Los seguidores de Jackson portaban pancartas en las que se leía: "Justicia para Michael".